Escribir y resistir por el arte, la crítica y la teoría

10 razones para NO escribir sobre una feria de arte

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A raíz de la reciente feria de arte de Medellín Artmed, en su tercera y evolucionada versión, suelen surgir muchas preguntas, especialmente aquellas que buscan calificativos y resultados del proyecto. Alrededor de estos cuestionamientos surgía uno en particular, relacionado con la finalidad de estudiar un evento de esta índole, y llegaba a la conclusión de que no tiene mucho sentido hacer un ejercicio enfocándose en una feria de arte, y logré encontrar 10 razones que explican mi determinación, que además me sirven para responder, si así se quiere decir, a la expectativa que ha suscitado cubrir el evento por parte de La Artilleria creación editorial.

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1. Conocimiento especializado: como las ferias de arte disponen unas dinámicas que están por fuera de lo artístico –creación, conceptualización, estilo, universalidad– y más en las comerciales, requieren de un experto en la materia que pueda ahondar y analizar su funcionamiento en relación con el mercado nacional e internacional. Las cifras, ganancias o pérdidas, se las dejo a los economistas e inversionistas, entes que tienen todo que ver con dicha cuestión, tan lejano de mi campo de estudio e interés particular.

2. Se rechaza fácilmente: poco le importa al circuito analizar una feria de arte, por fuera de los números y los nombres –de artistas, galeristas, visitantes, teóricos, etc.– que figuran o arrojan las ferias de arte como resultado. Una institución de esta índole coloca poca atención a lo que podamos reflexionar y teorizar de sus acciones estratégicas, mercantiles, e incluso curatoriales, tal como lo han demostrado en otros momentos algunas de las ferias realizadas en la ciudad.

3. Información masiva: muchos medios de comunicación se dedican por este tiempo a escribir sobre las ferias y sus particularidades, casi siempre desde un punto de vista muy genérico, informativo y fanático –como las organizaciones de feria lo prefieren–, de modo que sobrarán los textos y reportajes que aborden estas dinámicas y su impacto en el campo social, económico y artístico.

4. Evitar herir susceptibilidades: realizar un verdadero ejercicio crítico sobre una feria seguramente conllevará a una mirada despectiva del mismo por la mayor parte del sistema. Pocos –especialmente los más jóvenes que aún no se enfrentan con esta realidad– están preparados para afrontar las dinámicas mercantiles de las que son objeto la expresión humana y artística.

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5. Cantidad vs calidad: la presión por desarrollar contenidos acerca de estos eventos de ciudad, probablemente solo dejaría un mal sabor en mi boca. Para La Artilleria no se ha tratado de llenar el blog con numerosos contenidos que sean coherentes con los temas in de nuestro contexto. Preferimos ahondar en los asuntos que difícilmente se pueden encontrar en otros medios, aun cuando eso signifique pocos lectores, seguidores y réplicas a las ideas expuestas allí.

6. No es de mi incumbencia: poco me interesa realmente por estos días pensar y escribir sobre una feria de arte. Además, con toda sinceridad, mi relación con el mercado es muy lejano, no solo en el ámbito afectivo sino también en el monetario.

7. Me interesan otras cosas: prefiero dedicar el tiempo y los esfuerzos a los estudios del arte en general: artistas, historia, movimientos y vanguardias, curaduría, museos, entre otras líneas en las que verdaderamente se pueda reconocer el punctum del arte como tal. Para ello no es necesario esperar a que ocurra un evento de esta magnitud, en el que además, se dificulta observar, detenerse y buscar algo con sentido.

8. Es depresivo: es tan desgastante y desencantador estudiar el mercado del arte, que preferiría evitar una nueva depresión de cuenta de una realidad latente del campo en el que me desenvuelvo. Como dije anteriormente, es mejor enfocarse en estudiar el arte, y no tanto en las operaciones estratégicas que éste sufre por fuera del campo artístico.

9. Banalidad y vanidad: hay tanta trivialidad en una feria de arte –aclaro: no es lo único– que es de esperarse que se desprendan elementos de la misma índole, dentro de los que cabe el desarrollo analítico y escrito. Así que la batalla por producir algo por fuera de dicha naturaleza, no solo están basados en los puntos que aquí se exponen, sino también contra la misma razón de ser de una feria de arte. De alguna manera extraña y paradójica, hacer un análisis crítico y teórico de una feria incluso resulta contradictorio e inútil para el sistema.

10. Idea en proceso: finalmente, y quizá una de las más importantes, es considerar que las ferias son proyectos a largo plazo, que requieren demasiados recursos, monetarios, pero también intelectuales y directivos, así como de una serie de experiencias que vayan poco a poco fortaleciendo el proyecto hasta hacerlo realmente sólido y contundente. Consolidar una feria de arte en Medellín ha sido objetivo de diversos agentes y tiempos, por lo que es importante evaluar esta iniciativa como un proceso que apenas comienza, y no como un producto terminado.

 

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Estudiante de artes y lo que se va conectando a ellas. Llegué hasta aquí a través de la fotografía, aunque luego me apasioné por la historia y la teoría del arte. Considero leer, pensar y escribir como mi práctica artística. Espero del lector (y el espectador) una actitud activa que posibilite espacios de diálogo y debate.

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