Escribir y resistir por el arte, la crítica y la teoría

Dos países que comienzan con “C”

en Ensayos por

Por Luz Jurado*

No existe un solo modelo de democracia, o de los derechos humanos, o de la expresión cultural para todo el mundo. Pero para todo el mundo, tiene que haber democracia, derechos humanos y una libre expresión cultural”                                                                                                          Kofi Annan (s.f)

Este comentario trata acerca de dos artistas contemporáneos que desarrollan procesos y producciones artísticos relacionados con su lugar de origen, dos países que comienzan con “C”. Sus obras revelan una realidad que parte del olvido, la negligencia de un gobierno que conduce a tragedias y el poder como destructor de vida, manifestando la necesidad de no callar ante estos sucesos.

Colombia y China tienen una línea aérea de aproximadamente 15,516 kilómetros de distancia, en cada uno de estos países nace dos personas con una particular manera de percibir y expresar, conectados por una mirada conceptual que –para este caso– habla por medio de la imagen tridimensional. Dos intervenciones en edificios aludiendo a sucesos donde la política tiene todo que ver. Dos sistemas políticos, un país democrático, el otro comunista. Dos territorios con diferentes prácticas culturales. Sin embargo, dos similitudes: Doris Salcedo y Ai Weiwei.

Para empezar a conectar puntos entre estos dos artistas, hay que señalar las posturas disidentes que ambos tienen frente a los procesos gubernamentales de Colombia y China –respectivamente–. Respecto a la relación entre arte y política Salcedo afirma que “El arte de por sí es político, siempre está abriendo caminos desconocidos, espacios desconocidos y es marcadamente ideológico, siempre está en contra de un establecimiento o a favor de un establecimiento”[1]. Con su obra Noviembre 6 y 7 en el año 2002, interviene el Palacio de Justicia de Bogotá evidenciando un tema que trasciende las fronteras de lo evidente. Rememora diecisiete años de la toma del palacio en nombre de la democracia y una revisión a los Acuerdos de Corinto[2] realizados durante el gobierno de Belisario Betancur. Con su declaración artística, Doris Salcedo hace un llamado al olvido para recordar, que tanto la guerrilla como el gobierno, son igualmente responsables por esta tragedia nacional que sigue provocando dolor e injusticia, a pesar de haber transcurrido más de 30 años.

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El caso de una familia colombiana [3]
A causa de esta toma y retoma, la muerte y la desaparición, generan un holocausto y masacre. ¡Cómo es posible que la Ministra de Comunicaciones –en ese momento Noemí Sanín– ordenara bloquear la transmisión sobre el ataque que se llevaba a cabo en el Palacio de Justicia! ¿Acaso esa acción significó una “orden” para transformar la memoria de todo un país en un partido de fútbol?

Este tipo de maniobras se podrían considerar en un régimen comunista, porque se “sabe” ¡lo que es bueno para un país! Hay que tener en cuenta que lo que representa un ataque hacia el partido suele ser silenciado; el poder manipula lo que debe ser recordado u olvidado y por casualidades de la vida, siempre hay algo “más” importante que pasar por la televisión, como lo dejó por sentado la ex ministra Sanín.

En esta ocasión, la acción de Doris Salcedo abstrae con su obra un acontecimiento que atañe a toda Colombia. Realiza una toma con 280 sillas de madera, un llamado de atención que con su metáfora alude al recuerdo, un objeto serializado que simboliza una parte de la historia y que tal vez genera una reparación simbólica en las personas afectadas de una u otra manera. Además, la artista realiza la instalación con una duración igual al de la toma, según se tiene registro transcurrió en un lapso de 27 horas. Doris Salcedo baja silla por silla y los transeúntes son llamados y conmovidos por esta acción.

Carbonell. A. (24 de Febrero de 2014). Los ojos del arte. El Tiempo. Recuperado de http://blogs.eltiempo.com/la-atarraya/2014/02/24/los-ojos-del-arte/
Registro de Noviembre 6 y 7 [4]
Por una línea política, conceptual y objetual similar se encuentra Ai Weiwei, quien  resignifica los objetos con los que trabaja para transmitir en sus obras una idea crítica y contundente, sensaciones, polisemia y la negligencia propia de los gobiernos en cuestión.

Como he dicho, el artista trabaja a partir de cosas con las que hace alusión a sus recuerdos, al contexto del Partido Comunista de China[5] y su historia. Desafía el poder por medio del arte, siendo contestatario frente a un desarrollo capitalista en China, que tiene a su población como una máquina de producción más. En China aún existe la tortura, arrestos ilegales, la pena de muerte, la vigilancia entrometida –ese “gran hermano”–. No sé si es lo más descarado o lo menos hipócrita que tiene el gobierno chino, pues la vigilancia se hace abiertamente, de frente. No muy lejos de esa situación se encuentra Colombia, en la que pasan subjetividades similares y en el que las “chuzadas” de llamadas telefónicas entran en la delgada línea de la ilegalidad-legalizada por la administración.

[Fotografía de David Guttenfelder]. (Sichuan, 2010). Una brigada de desescombro. Recuperado de http://www.elmundo.es/cultura/2014/06/16/539e9ffd268e3edc478b456e.html
Una brigada de desescombro [6]
Así bien, el contexto de relevancia para este texto atañe al retorno de Ai Weiwei a China cuando se encontraba en New York, que fue motivado por el estado de salud de su padre, Ai Quing[7], dando lugar a los hechos que más han impulsado la producción del artista. Aunque es innegable que su experiencia en Norteamérica le sirvió para ahondar en el arte conceptual, influenciado por Andy Warhol y Marcel Duchamp, también es cierto que su permanencia en China – país en el cual la libertad de expresión es castigada– originó en su vida persecución, a la vez que se fue desarrollando el carácter político y resistente que Weiwei le imprime a sus obras.

Uno de los hechos que ha devastado al país oriental, es el terremoto de Sichuan en el 2008, que motiva al artista para crear su polémica Remembering, una instalación en la fachada del museo Haus der Kunst en Munich – Alemania–. Esta obra se desarrolla a partir de una investigación sobre las víctimas afectadas por el terremoto; el detonante es que la gran mayoría de edificios que se desplomaron fueron escuelas, muchas de las miles de víctimas fueron niños y esto ocurre por la mala construcción de los edificios, conclusiones que arrojaron la búsqueda realizada por Ai Weiwei. El artista reacciona frente a esto realizando un proceso comprometido en el cual publica los nombres de las víctimas en su web, que por obvias razones el estado censura. Parte de Remembering  está compuesta por 9 mil mochilas de colores que su creador usó para escribir el epitafio de una madre que había perdido a su hija en el terremoto, éste decía: “Ella vivió feliz en este mundo durante siete años”.

Recuperado de http://www.revistaperroverde.com/wp-content/uploads/2015/09/imagen7.jpg
Registro de Rememebering [8]
Estas, y en general los objetos de Doris Salcedo y Ai Weiwei, abren espacio a un sinfín de lecturas; cada contexto le proyecta una carga específica al espectador que decodifica el mensaje. Estos que están dentro del sistema capital, tradicional, entre otros; para cada subjetividad las piezas son simbolizadas y personificadas. Para cada uno de estos artistas hay un contexto que enmarca el sentido de la obra –así como del espectador–; los conecta el trabajo de campo y su propia perspectiva del arte, la disidencia y reflexiones frente la memoria, presencia y ausencia.

Entre Doris Salcedo y Ai Weiwei se halla un hilo conductor entre el ímpetu,  la solidez y la poética con lo que reflexionan, desde ahí las obras estudiadas durante este texto llegan a relacionarse. Dos instalaciones son expuestas en un soporte institucional, dos construcciones arquitectónicas con toda una carga política e histórica, que de una u otra manera, hacen efecto en el espectador; en ocasiones lo mínimo, obtiene un máximo impacto.

* Luz Jurado es artista visual del Instituto Tecnológico Metropolitano ITM. Correo electrónico luzjurado08@gmail.com

[1]Razón Pública. (2013, Abril). Doris Salcedo: el buen arte es político. Esferapública. Recuperado de http://esferapublica.org/nfblog/doris-salcedo-el-buen-arte-es-politico/

[2] Este acuerdo fue realizado entre el mandatario y el Movimiento 19 de Abril M-19, en un intento por cesar el conflicto armado que atravesaba el país durante el año 1984.

[3].“Los familiares de Cristina Guarín y Luz Mary Portela dicen que no recibirán los restos fúnebres de sus seres queridos mientras no se les revelen las circunstancias en que murieron. Aseguran no estar de acuerdo con la intención de la Fiscalía de entregarlos el próximo 16 de marzo, cuando existe semejante incertidumbre e impunidad frente al caso”. Nación. (2016, Marzo). Palacio de Justicia: Familiares de desaparecidos se niegan a recibir sus restos. Semana. Recuperado de http://www.semana.com/nacion/articulo/palacio-de-justicia-familiares-de-desaparecidos-se-niegan-a-recibir-restos/464746

[4]Carbonell. A. (24 de Febrero de 2014). Los ojos del arte. El Tiempo. Recuperado de http://blogs.eltiempo.com/la-atarraya/2014/02/24/los-ojos-del-arte/

[5] “Cambiar de arriba abajo el sistema económico sin cambiar los fundamentos políticos, esa es la China de hoy y se le debe al señor Deng”. Una China que solo “globalizó” su manera de construir riqueza, aún hoy el poder sigue estando en el mismo círculo de poder, no hay democracia aunque el pueblo la exige y el capitalismo aventaja. Bienvenido a China. Good Bye Mao (3-3). Deng Xiaoping – Mao. Historia de China.[Mensaje en un blog]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=tAIS33kgvtY

[6] [Fotografía de David Guttenfelder]. (Sichuan, 2010). Una brigada de desescombro. Recuperado de http://www.elmundo.es/cultura/2014/06/16/539e9ffd268e3edc478b456e.html

[7] El padre de Ai Weiwei fue un poeta llamado Ai Quing. Estudió y trabajó en Francia conociendo la cultura y los idiomas de occidente. Al regresar a China fue encarcelado por ser un artista revolucionario y junto a su familia fue exiliado a Xinjiang, allí tuvo que limpiar letrinas hasta la muerte de Mao Zedong. Escribía poesía en la que reflejaba su preocupación por las minorías.

[9] Recuperado de http://www.revistaperroverde.com/wpcontent/uploads/2015/09/imagen7.jpg

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