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El barro tiene voz De las cerámicas prehispánicas al arte actual

en Crónicas del arte por

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El barro tiene voz De las cerámicas prehispánicas al arte actual, es el nombre que recibe una de las exposiciones permanentes del Museo de Antioquia, abierta a finales del año 2012. Su enfoque se halla en la unificación del discurso prehispánico con el contemporáneo, entrecruzando técnicas, procesos, materiales y estéticas. “Esta exposición reúne piezas cerámicas de distintos tiempos y procedencias apartándose del modelo en el cual los orígenes y la antigüedad priman en la valoración de los restos del pasado”[1]. Se trata de una especie de sincretismo[2] en el que se reafirma la perpetuidad y vigencia de la estética prehispánica en el tratamiento del arte contemporáneo.

El eje constante lo contienen las piezas prehispánicas, que determinan y fundamentan el recorrido teórico y museal de la exposición, en donde la museografía cuidada, limpia y didáctica, permite la lectura y comprensión de un guión que rememora la creación ancestral, pero también activa la multiplicidad de lenguajes y de historias. El montaje, vale la pena mencionar, es una puesta en escena que se diferencia de otras exposiciones, es un espacio expositivo que insinúa un nuevo mundo, con una atmósfera mística, romántica, aunque no del todo alejada de lo que promulga uno de sus textos: apartarse del modelo en el cual los orígenes y la antigüedad priman en la valoración de los restos del pasado. Dicho carácter es inherente a la realidad de las piezas prehispánicas, en vez de eliminar esa carga, se reactualiza entre relaciones antagónicas y símiles.

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El barro tiene voz expone además determinadas áreas geográficas del país, que cumplen una extensión significativa, y sobre todo, una muestra  de las zonas que actualmente constituyen un nido de conservación en las prácticas cerámicas en Colombia, reuniendo parte de la producción artesanal de Ráquira, La Chamba, Mojil y El Carmen de Viboral.

El estado de la conservación y estudio del arte prehispánico en la ciudad es una falencia, pocas colecciones se tienen en Medellín, aunque el país sea rico en producciones, son escasos los estudios realizados a las culturas prehispánicas, y paralelo a ello, la arqueología en Colombia solo hasta ahora comienza a abrir caminos.  Pocas colecciones de arte prehispánico se exponen en la ciudad, por lo tanto, pocos espacios permiten el acercamiento a sus culturas y producciones. En esta realidad se encuentra uno de los componentes más positivos de la exposición El barro tiene voz, pues se convierte en documento histórico, artístico y antropológico que permite concebir sus estructuras sociales, rituales religiosos y cosmogónicos,  costumbres alimentarias, creencias idólatras y sanatorias.

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Por supuesto la materia prima de las creaciones prehispánicas es el protagonista en El barro tiene voz, el barro se convierte en un elemento que se traduce de manera natural, técnica, tecnológica, química, funcional, decorativa y estética. Los visitantes del Museo de Antioquia, pueden observar el proceso de creación con la cerámica, desde la extracción del material, hasta los acabados. Un recorrido técnico que permite reconocer la habilidad de las culturas prehispánicas, al tiempo que se comprende una pieza cerámica como un objeto que es mucho más que una vasija o una estatuilla.

Algunos de esos objetos son rodillos, artefactos de arcilla en los que se realizaba un trabajo de incisión, casi siempre con diseños geométricos, y que permitía a los quimbayas estampar sobre telas y hasta sobre su propio cuerpo, figuras y decoraciones, que además pintaban con pigmentos vegetales o minerales. Junto a los rodillos, se encuentran los volantes de huso, curiosos discos en barro,

DSCN2379perforados en su parte central, que se coloca en la parte inferior de un huso[3] y ayuda a torcer la hebra, sirviendo además para que el ovillo no se salga[4].  Estos volantes de huso quimbayas demuestran la práctica y el desarrollo de las técnicas textiles en tiempos prehispánicos, que contó con un aporte significativo en la estética de telares, demostrado por la variedad y riqueza de los diseños por incisión encontrados en los volantes.

En la misma vitrina donde se hallan los rodillos y volantes, se puede apreciar de algunas múcuras muiscas, recipientes similares a los cántaros, con largos y angostos cuellos, en los que generalmente sus creadores incluían diseños y formas antropomorfas con pintura o relieves.  “Las múcuras muiscas fueron utilizados por todos los estadios económicos y sociales, aunque como es de suponer, la decoración variaba según el destinatario de la vasija”[5].

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Uno de los objetos que más sentido da esta exposición, son las figuras pertenecientes a la serie llamada “Retablos” procedente del Valle del Cauca, entre Quindío y Risaralda. Se trata de ceramios antropomorfos, casi siempre hombres, pero también mujeres, con una anatomía aplanada, y sencillas fisuras que recrean los ojos, la boca, los pezones, el ombligo y los genitales. Estas figuras tan reconocidas de la cultura Quimbaya, por lo general sentadas, con sus articulaciones flexionadas, elaboradas en cerámica pulida y en ocasiones con aditamentos como narigueras metálicas, fueron usadas en actos rituales o votivos.

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Además de los mencionados anteriormente, la exposición El barro tiene voz De las cerámicas prehispánicas al arte actual, incluye otros objetos como ocarinas, bandejas, cántaros, urnas funerarias, estatuillas, cabezas, entre otros, todas ellas creaciones de las culturas prehispánicas de Colombia, convergiendo con el trabajo actual de artesanos y artistas del país. Una fusión de las diferentes miradas que produce el barro como matriz de una infinidad de elementos. Esta exposición, más que colocar en paralelo los desarrollos artísticos, estéticos y técnicos de tres lenguajes, propone la actualización de un hacer que perdura en el tiempo, y que vive desde hace algo más de 30.000 años, articulando atemporalmente lo que para muchos es parte esencial de la vida: la tierra.

[1] Guía de exposición #75 Museo de Antioquia El barro tiene voz

[2] Es la doctrina que intenta combinar o conciliar teorías que se consideran opuestas o antagónicas, dando lugar no a una síntesis, sino a una yuxtaposición artificial y forzada de las mismas.

[3] Los husos son instrumentos manuales de forma cilíndrica usado para hilar

[4] HERAS Y MARIINEZ, César M. Glosario terminológico para el estudio de las cerámicas arqueológicas, Revista Española dc Antropología Americana, N° 22. Ed. Un iv. Compl., Madrid: 1992

[5] SALVAT, Manuel. Historia del Arte Colombiano Volumen 2, Gráficas Estella, S.A.: España, 1988

Fotografías: Erika Sosa

Estudiante de artes y lo que se va conectando a ellas. Llegué hasta aquí a través de la fotografía, aunque luego me apasioné por la historia y la teoría del arte. Considero leer, pensar y escribir como mi práctica artística. Espero del lector (y el espectador) una actitud activa que posibilite espacios de diálogo y debate.

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