Escribir y resistir por el arte, la crítica y la teoría

INDIE-finido

en Crítica de Arte/Textos por

Fuera de las esferas oficiales y los cerrados círculos del arte existen iniciativas que pretenden fortalecer las dinámicas institucionales y desarrollar, desde su autonomía, una serie de prácticas en las que las ganas de hacer, la espontaneidad, la comunidad y especialmente la horizontalidad dirigen sus objetivos.

Desde esas dinámicas  han surgido desde hace ya varios años y con un notable auge durante las últimas dos décadas, espacios y proyectos que sin el aval de los museos o las entidades gubernamentales gestionan sus programas y actividades como una vertiente a las posibilidades establecidas por la institución que se ha llamado oficial.

En el periódico Arteria Año 1 #4 Diciembre 2005 – Febrero 2006, fue publicada una entrevista realizada por José Roca a Michèle Faguet titulada Abriendo Espacios, donde la escritora y curadora habla sobre su experiencia en diversos proyectos autogestionados como El Parche en Bogotá o La Panadería en Ciudad de México, Faguet expone su definición del concepto y algunos de las rasgos que han perfilado este tipo de ideas:

“Hay una contradicción implícita en la idea de los espacios alternativos, o manejados por artistas, entendidos como fenómenos propios de países o contextos en los que la compleja organización de sofisticadas infraestructuras culturales no se echa de menos. Se podría argumentar que el modus operandi de esta clase de espacios, que rechazan o critican la estructura institucional y del mercado del arte con sus respectivos (y a menudo traslapados) procesos de legitimación, requiere formas de acción espontánea, basadas en las condiciones materiales inmediatas y en el deseo de (sacando buen partido) adaptarse a la escasez de recursos y aún más importante, la libre elección de una posición o espacio marginal (en el buen sentido del término)”.

Exposición "La misma rata con otra cola" en Taller 7 / 2014
Exposición “La misma rata con otra cola”             en  Taller 7 / 2014

Esto es parte de lo que ha sucedido en el circuito artístico de Medellín, donde a pesar de estar lejos del estado actual que atraviesa Bogotá como epicentro del arte nacional desde hace varios años, se vienen desarrollando algunas acciones en pro de fortalecer y dinamizar lo que sucede en el arte a nivel local, y para lo cual la gestión sea independiente o no, es parte fundamental en la expansión del mismo. Es el caso de Taller7, “un proyecto autogestionado que surge en Medellín en el año 2003 por iniciativa de un grupo de artistas plásticos, como generador de espacios abiertos a la producción, promoción y discusión de las prácticas artísticas por fuera del circuito institucional establecido”.

A partir de ese contexto, hemos visto cómo han surgido un sinnúmero de proyectos con características similares, que no son museos, ni galerías, pero que apuestan a la independización cultural y artística dentro de las líneas establecidas por la ciudad. Muchos colectivos artísticos han surgido como forma de organizar sus prácticas, sus propuestas formativas, sus contenidos, sus relaciones con el entorno, sus medios de difusión y divulgación. Una lista que no será posible enumerar en este texto, pero que contiene entre sus nombres el de Casa Kolacho, El Hormiguero, Nueva Escuela de Pensamiento Fernando González, Paradoja Ediciones, y los espacios que se han unido para formar el recorrido de Circuito Otrabanda.

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Mural del stand Otrabanda en Timebag Art Show

Sin embargo, y un poco en contravía a esa situación, las instituciones –museos, galerías, academias y empresas privadas– han puesto sus ojos sobre las actividades que dirigen los proyectos independientes, por un lado como alianza que fortalece sus objetivos estratégicos y por otro lado como retroalimentación de su propio hacer. Un ejemplo constante de ello es el Encuentro Internacional de Arte de Medellín MDE, que desde su creación en 2007, ha incluido las propuestas emergentes y no oficiales como parte de sus prácticas y relaciones con la ciudad, el arte, la cultura y las reflexiones que se dan a partir del entorno. Esto también  se aprecia en como lo viene haciendo la feria de arte ARTBO desde hace dos años con su sección Artecámara que “es la sección joven de ARTBO. Aquí son seleccionadas las propuestas de artistas menores de 40 años sin representación comercial y las iniciativas de trabajo de espacios independientes, autónomos o autogestionados”.

Proyectos independientes no se refiere solo a lugares, sino también a publicaciones –revistas, fanzines, catálogos, libros, web, etc.– y eventos –ferias, subastas, bazares, exposiciones–. Todo ello sirve para difundir la producción de los artistas de la ciudad que viene creciendo exponencialmente, por lo que cada vez las plataformas para exponer y comercializar su trabajo se vuelven más escazas y difíciles de utilizar.

Recordemos que la difusión y comercialización del arte es una de las instancias en las que los artistas encuentran mayor dificultad; las galerías en Medellín son pocas y sus plataformas muy cerradas; la curaduría es aun provinciana, por lo que los curadores independientes también escasean. Por ello los artistas y algunos gestores vienen adelantado algunas acciones que apoyen esta labor, por medio de espacios de exposición alternos, pero también ferias, subastas y hasta sistemas alternativos de comercio, como TruequeArt[1].

En esa medida, y como objeto de estudio de este comentario, nació Timebag como “un proyecto independiente de arte contemporáneo de Colombia, creado en el 2013 por un equipo liderado por el artista Harold Ortiz, que busca expandir y promover las dinámicas del arte contemporáneo a través del desarrollo de experiencias y proyectos que puedan conectar el arte, la ciudad y el público”. Como extensión de ese objetivo, ha realizado exposiciones, actividades académicas, subastas y, recientemente, todo eso en un solo paquete, la feria de arte Timebag Art Show.

Vista general de la exposición Timebag 2015
Vista general de la subasta Timebag 2015

Además de relacionarse con el tema de estudio –la autogestión y los proyectos independientes–, por haber nacido bajo esta premisa, Timebag Art Show, incluyó la labor y la trayectoria de espacios y artistas independientes. Durante los días del evento, propuestas autogestionadas como Circuito Otrabanda, el coworking la Casa Redonda, CreaLab y Universo Centro, hicieron parte de los stands y las historias que se podían escuchar y conocer al lado de representaciones emblemáticas como la galería de arte De La Oficina. Igualmente, muchos artistas jóvenes que no cuentan con la representación comercial de alguna galería, tuvieron el espacio, el público y la gestión de Timebag Art Show para difundir su trabajo artístico.

Stand de Casa Redonda en Timebag Art Show
Stand de Casa Redonda en Timebag Art Show

Esto se dio con la Indiependiente II Subasta de Creadores definida en el sitio web http://www.timebag.co/artshow/subasta-creadores-independientes/ como “un espacio de encuentro para que los proyectos y espacios INDIE de arte de la ciudad puedan compartir y socializar sus acciones y programas con el público”. Los interesados en ser parte de ella, debían registrarse con anterioridad al evento, adjuntar una imagen de la obra y esperar ser seleccionados por la curadora María Luisa Vélez, según fuentes periodísticas de esta ciudad[2].

Frente a esa característica INDIE, y en paralelo con lo que busca una feria, como evento de comercialización, se hace necesario formular ciertas preguntas que, aunque no encuentren respuesta, quedan en la superficie y deben tenerse en cuenta para las nuevas propuestas que se desarrollen en la ciudad como motores comerciales, o para lo que pueda suceder con el futuro de Timebag.

Se trata entre otras cosas de analizar el financiamiento de esos espacios dentro de la feria, que además de ser uno de los factores más complejos para las iniciativas independientes, parece poner de manifiesto una papel de gran importancia de la institución en los proyectos alternativos. Estando en el evento me preguntaba ¿Quién costeó esos stands? ¿Timebag dejó de recibir dinero por esos espacios? Si se hizo de corazón por contribuir con el desarrollo joven y local, ¿por qué se evidenciaron tantas falencias en ellos?

Es imposible no otorgarle a la iniciativa –todo Timebag Art Show y la Subasta de Indiependientes– el valor que se ha ganado, no solo por arriesgar tanto, sino, y principalmente, porque su propuesta, de una u otra manera, funge como peldaño para consolidar las dinámicas del mercado, el coleccionismo, el financiamiento de grandes eventos desde el arte y la cultura. Este evento impacta al mercado como tal, y por lo tanto, a todo lo que se circunscribe al arte en Medellín, ya sea proyectos pequeños, medianos, grandes y/o autónomos.

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Sin embargo, y el mal sabor se siente aunque se tenga comprensión con la iniciativa, nos sigue faltando rigurosidad en lo que hacemos, y esto no es solo para las propuestas independientes, sino en general para todos los que participaron de la feria. Ya lo decía Julián Posada en su columna[3]  de El Colombiano refiriéndose a la Feria de Diseño, yo lo extiendo a casi todo de lo que se hace en esta ciudad, especialmente cuando se trata de gestión cultural.

Además de la pregunta por el financiamiento, existen temas como las verdaderas diferencias entre los proyectos oficiales y los alternativos, hasta dónde deben juntarse y trabajar en conjunto, o más bien, cómo deben hacerlo para no caer el uno en el otro, o en vez de ampliar el panorama, reducirlo y perjudicarlo.

Es claro la necesidad que existe del trabajo conjunto entre las esferas institucionales y las independientes, radica en que ambas se retroalimentan, dan y reciben para fortalecerse particularmente, pero sobre todo para impulsar las dinámicas del arte y la cultura en el país.

SNACK en el Parque Biblioteca de Belén / 2013
SNACK en el Parque Biblioteca de Belén / 2013

Sin embargo la línea que las separa es tan delgada que en ocasiones se pierde el norte. Sobre esto, caben las palabras de Susana Quintero en De artistas para artistas Crónica viva de (deriva sutil entorno a) los espacios alternativos (independientes, autogestionados, autónomos) en Bogotá[4]:

“La paradoja del campo es que la pretendida legitimación, ocurre en la medida en que los proyectos se vuelven prestigiosos y logran la articulación con otros proyectos o con la institución, lo que implica un cierto grado de institucionalidad, aquella contra la que se revelaban en sus acciones iniciales. Las tensiones de la legitimidad son las tensiones de la justificación de la propia existencia. Detentar el discurso, o auto-esgrimirse con él requiere un grado de validación colectiva que no debería anquilosar las prácticas”.

Para Michèle Faguet, las propuestas alternativas que participaron de Timebag Art Show, contradicen en gran medida lo que significa la autonomía y la independencia. Según la norteamericana, el espacio en el que se circunscribe este tipo de proyectos se aleja de las esferas oficiales. “Podríamos afirmar que estos espacios encontrarían su hábitat natural en contextos «marginales» caracterizados por la presencia de instituciones disfuncionales y la ausencia de un mercado de arte real”[5].

Cada proyecto independiente surge casi siempre como respuesta al vacío que genera la oficialidad, y por eso se crean unas ideologías que a veces –especialmente al inicio de la historia– son radicales y cerradas, pero que en algún punto debe flexibilizarse y regirse por el objetivo que es el de hacer las cosas bien, de manera conjunta y comunitaria, cuidando no caer en la contradicción y el juego oficial de las grandes instituciones. Esto no significa para nada una ruptura abrupta con los proyectos oficiales, porque además de los recursos económicos, el personal, intelectual y físico, cobra fuerza cuando se junta con otros. O retomando el refrán que menciona en su investigación Susana Quintero, “Ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros juntos”.

"Amores de Arrabal" de Lorena Zuluaga en PorEstosDías / 2016
“Amores de Arrabal” de Lorena Zuluaga en PorEstosDías / 2016

Esto es importante porque hace parte de nuestra realidad como artistas y gestores, ya sea en las esferas institucionales, en las alternativas o las que nada tienen que ver con las prácticas artísticas. La producción, difusión y comercialización son elementos necesarios para continuar flotando sobre este medio, tanto como lo es en cualquier otro.

Una de las conclusiones que podría dejar de todo esto pegada un poco a lo sucedido en la reciente feria de arte, es que sin importar el escenario, lo que se hace, debe hacerse bien. Especialmente para las propuestas autogestionadas, que no solo deben velar por ser fiel a sus propósitos, sino que además deben ser eso, ideas y acciones con autonomía que no están esperando las acciones de las altas esferas para incrustarse como vampiros, sino que su participación en estas, son coherentes con sus propias dinámicas, y además se retribuyen mutuamente. De lo contrario, el boom de los proyectos alternativos será en vano, aumentarán las cifras, pero no la calidad, ni la calidez ni mucho menos su papel dentro de las instituciones, a las cuales hay que ver como entes que conforman los modelos de experimentación y reinvención constante que necesitan los proyectos independientes.

[1] TrueQueart es una plataforma que pretende examinar el sistema actual de intercambio, fomentar el trueque de arte para bienes y servicios, cuestionar las dinámicas del mercado del arte, difundir y facilitar la tarea de creativos de diferentes disciplinas.

[2]http://www.elmundo.com/portal/cultura/cultural/medellin_le_cumplio_la_cita_al_arte_y_el_disenio.php#.V4VGtfnhAdX

[3] En su artículo titulado “Rigor”, Posada hace una crítica y enciende la alarma acerca de los resultados que arrojó el evento en cuestión en cuestión de calidad y creatividad http://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/rigor-ID4498785

[4] Proyecto ganador Beca de Residencia para curador internacional de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, 2012. http://deartistasbogota.net/files/de_artistas_para_artistas_bogota.pdf

[5] Abriendo Espacios. Periódico Arteria Año 1 #4 Diciembre 2005 – Febrero 2006, pag. 8

Estudiante de artes y lo que se va conectando a ellas. Llegué hasta aquí a través de la fotografía, aunque luego me apasioné por la historia y la teoría del arte. Considero leer, pensar y escribir como mi práctica artística. Espero del lector (y el espectador) una actitud activa que posibilite espacios de diálogo y debate.

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