Escribir y resistir por el arte, la crítica y la teoría

Las meninas: los servicios de la familia

en Ensayos/Textos por

Sin duda, la interpretación y análisis de una obra de arte, está supeditada a la clasificación de ésta dentro de un género, un estilo y una época, junto a muchos otros aspectos indispensables para su entendimiento.

icono_sala_meninas.jpg_1306973099

Analizar la obra maestra “Las Meninas”, de Diego Velázquez, pintor y arquitecto español,  se torna realmente complejo en la tarea de categorización. La profundidad de sus incógnitas, de conceptos abstractos y enigmáticos, hacen de ésta una pintura de inagotables estudios y teorías. Hoy en día, cuatro siglos después de su realización,  aun se tienen dudas e incertidumbres sobre las intenciones de Velázquez con su pintura y la justificación de componentes dispuestos en la escena, como su enigmático autorretrato.

En un intento por comprender Las Meninas, se hace necesario extraer información sobre cada uno de los elementos que confirman el cuadro, su significado e importancia dentro de la historia de la pintura y del artista.

Esta gran obra maestra está compuesta en primera instancia, por un perro color café acostado sobre el suelo, una joven mujer  que viste de gris, cabello castaño ondulado, con su mano derecha sostiene y ofrece un jarrón. Junto a ésta, una infanta mirando hacia el frente del cuadro, cabello rubio, piel blanca, elegante vestido cpersonajesolor avellana y algunos tocados rojizos sobre su ropaje. Una joven mujer de ancho vestido púrpura, cabello oscuro, sostiene sus manos sobre la falda de su vestido, al tiempo que hace una venia. Al lado derecho del cuadro, dos enanos, la primera de ellos, de contextura gruesa, piel clara, cabello largo y rubio,  vestido púrpura, su mano izquierda se acerca al centro de su pecho, el otro enano, tiene el cabello igualmente largo y rubio, pero viste un traje de pantalón rojizo y apoya su pie izquierdo sobre el perro, dirigiendo al mismo tiempo su mirada hacia éste. Más arriba de las infantas, un hombre de pie frente a un gran lienzo, tiene cabello y bigote negro, sobre el centro de su pecho una cruz roja, sostiene sobre su mano derecha un pincel, y sobre la otra una paleta. Casi Las_Meninas_mirror_detailen el centro del cuadro, lo que parece ser un espejo enmarcado con una espesa moldura, dentro del espejo, se refleja la figura de dos personajes, un hombre y una mujer. Hacia el lado derecho de la pintura, una puerta de madera abierta, en la que se vislumbra una escalera, además de un hombre vestido con blusón oscuro, pelo corto, apoyado con su mano derecha sobre el marco de la puerta. Una mujer, de aspecto mayor a las mencionadas anteriormente, de la cual sólo podemos ver su cabeza y parte del torso, lleva puesto una túnica y mantiene su mano derecha un tanto elevada, mientras conversa con el hombre ubicado a su derecha.

El escenario en que trascurre el suceso, es un cuarto donde la luz entra por el lado frontal derecho del cuadro, produciendo algo de sombra al fondo y lado izquierdo del mismo. A pesar de la penumbra, se logra visualizar una lámpara en medio de la cubierta, así como algunos cuadros colgados sobre las paredes del salón.

Las Meninas (the maids of honour).Velazquez (in a self- portrait),paints the Spanish royal couple, Philip IV and his wife Mariana (visible in the mirror in back). Their only child,Margarita,is surrounded by maids of honour and court dwarfs.1656,canvas,318 x 276,Inv.1174
Las Meninas / Diego Velázquez / Óleo sobre lienzo / 1656

En general, la pintura nos muestra un cuarto de proporciones naturales, así como también de las figuras ubicadas dentro del cuadro. En cuanto a la perspectiva, es sin duda, un ejemplar arquitectónico, matemático y espacial, y al mismo tiempo, prueba de la destreza ejecutada de Diego Velázquez como arquitecto, quien comenzara su carrera artística más por este medio que por el de pintor, lo que a la final lo condujera por su carrera en la corte.

Si bien es cierto que entender a cabalidad el significado de Las Meninas es un tanto ambicioso, identificar cada uno de los personajes dispuestos en la escena, proporciona una idea sobre una aparente intención de Velázquez.

El método aquí propuesto para su reconocimiento es el de agruparlos de acuerdo a su posición social. Es por esto que se diferencia a la infanta Margarita María Teresa de Austria, ubicada en el centro del primer plano del cuadro, hija de Felipe IV y Mariana de Austria, los cuales se encuentran dentro de la pintura, siendo ellos reflejo en el espejo. Estos tres personajes son los únicos que pertenecen a la nobleza, y los que en algún momento dotarán a la obra una impresión de retrato monárquico.

El resto de las figuras representadas son servidores de la corte. Isabel de Velasco y María Agustina Sarmiento de Sotomayor, meninas de la infanta Margarita, ubicadas a lado y lado de la misma. Mari Bárbola y Nicolasito Pertusato, enanos que tenían como función principal la de entretener a la familia real. Marcela de Ulloa, y junto a ella, un hombre de desconocido nombre, ambos  guardadamas. Al fondo se encuentra José Nieto Velázquez, aposentador de la reina, y por último, a la izquierda del cuadro, Diego Velázquez de Silva, pintor del rey, que obtuvo significativos nombramientos, hasta que al final obtuviera el de caballero (la cruz en su pecho hace alusión a la Orden de Santiago).

Las_Meninas_01_rotated_frame-2

Es este autorretrato del pintor, uno de los que más inquieta a los teóricos del arte, genera un cuestionamiento a las razones que le llevaron a incorporarse en la obra de una manera tan insólita e inaudita, como muy pocos otros autores lo hicieron en su tiempo. Es particular y asociable la amistad que llevó a Velázquez  a su carrera en palacio con el rey Felipe IV. Definitivamente este aspecto posibilita sustentar conjeturas sobre la cercanía en que ambos se relacionaban, y probablemente esto propiciaba cierta libertad expresiva al pintor de cámara, para lo cual Felipe IV concediera licencia.

Un modo importante de ver el autorretrato de Velázquez, es conociendo la situación que por aquellos días los artistas españoles sostenían contra la Hacienda Real, una lucha en pro del arte liberal, quizá el mencionado rebate pictórico fuera apoyado por Velázquez a través de su manifiesto en “Las Meninas”.

Sobre la situación producida con la Hacienda Real Jonathan Brown escribió en Sobre el Significado de Las Meninas: “Aún en fecha tan tardía como 1637 se le demandaba el pago de la alcabala por obras que había pintado. Para un pintor que había alcanzado ya una posición en el servicio real –el 28 de julio de 1636 se le había nombrado ayuda de guardarropa- tal imposición debía ser degradante, pero para un pintor de poseía ambiciones cortesanas tenía que ser intolerable”[1].

artepinturalastresgracias
Las Tres Gracias / Pablo Rubens / 1630–1635

Pedro

He aquí una de las principales y más veraces implicaciones de su atrevido autorretrato. Se hace necesario hacer un alto en su proceso hacia lo que fuera una carrera en la corte. Es evidente su propósito de alcanzar, a través de significativos esfuerzos, nobleza dentro de su gremio. Para ello hemos de citar el ejemplo de Peter Paul Rubens, quien de una manera similar lograría favores durante su trayectoria como los logrados por Velázquez. Rubens sin lugar a dudas contenía ese mismo objetivo de posicionamiento aristocrático.

El comienzo de la carrera artística de Velázquez en la realeza, se dio gracias a sus conocimientos arquitectónicos, que por aquella época era uno de los requisitos al cargo como aposentador (Brown, 1955). Así, pues, Diego Velázquez participaría en una importante lista de proyectos como la Galería del Mediodía y la Isla de los Faisanes.

Cada nombramiento obtenido, le concedía una relación cada vez más cercana con el rey Felipe IV, quien claramente fomentó y contribuyó notoriamente con su interés noble. Muestra de ello, y por cierto un evento destacable, es el lanzamiento de su pintor como aspirante a la Orden de Santiago, exactamente el 6 de junio de 1658. Sólo 10 años después pudo Velázquez obtener el título caballeresco.

La Cruz de Santiago
La Cruz de Santiago

Meses después de su nombramiento, Diego Velázquez fallece, y probablemente ésta es la razón por la cual su rey, Felipe IV, concediera al autorretrato de Velázquez en Las meninas la cruz de Santiago, dotándolo de hidalguía y distinción aun después de su muerte.

Para la profunda incógnita de lo que se encuentra pintando Velázquez, son muchas las presunciones que se han resuelto alrededor, donde una de las que mayor fuerza contiene, es el retrato de la pareja real, esta idea se da por medio del reflejo en el espejo, una manera singular y velada de representar al rey y la reina de España.

De alguna manera la ubicación del reflejo de Felipe IV junto a su esposa Mariana de Austria marca el inicio y el final de una circunferencia que recorre las distintas figuras, las cuales pertenecen a lo que Fernando Marias nombra en El Género de Las Meninas: Los servicios de la Familia, describiendo de la siguiente manera uno los dos conceptos de familia tratados en su texto: “familia en el sentido lato, a partir del concepto latino de familia extensa, que incluía a los famuli, a los criados y a los esclavos”[2]. Convirtiéndose en una manera de afirmar su responsabilidad protectora para con los miembros de su famuli.

Cualquiera que sea la manera de observar esta obra maestra, y cualquiera el planteamiento, es innegable la riqueza alegórica encerrada en aquel Cuarto del Príncipe. Velázquez no ha dejado nada al azar, y ha procurado, logrando un excelente resultado, el de proporcionar a cada uno de sus componentes el misticismo propio de una pintura eterna y constante en el tiempo, constatando de igual forma, su especial habilidad artística.

Un autorretrato, una pintura monárquica, una pintura famuli o todo eso a la vez, Las Meninas es la narración visual, pictórica y barroca de una buena parte de la vida de su creador, Diego Velázquez, quien a pesar de su amplia producción, concentró sus ideales, estéticos, motivacionales, y hasta políticos, en el famoso cuadro.

[1] BROWN, Jonathan. “Sobre el significado de las Meninas”, en Otras Meninas. Madrid: Siruela, 1995.

[2] MARÍAS, Fernando. “El género de las meninas: los servicios de la familia”, en Otras Meninas. Madrid: Siruela, 1995.

Estudiante de artes y lo que se va conectando a ellas. Llegué hasta aquí a través de la fotografía, aunque luego me apasioné por la historia y la teoría del arte. Considero leer, pensar y escribir como mi práctica artística. Espero del lector (y el espectador) una actitud activa que posibilite espacios de diálogo y debate.

Loading Facebook Comments ...

1 Comment

Deja un comentario

Your email address will not be published.

*

Textos recientes de Ensayos

Ir Arriba
Cargando…