Escribir y resistir por el arte, la crítica y la teoría

Libertad Ewarade Freedom Libete स्वतन्त्रता حرية

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El más reciente proyecto curatorial de Piso Alto, bajo el liderazgo de Adriana Ríos Monsalve se realizó en una primera versión en su sede ubicada en el barrio Florida Nueva durante el mes de diciembre del año 2016. El 17 de febrero del 2017 Piso Alto inauguró la segunda versión de su exposición Libertad Ewarade Freedom Libète स्वतन्त्रता حرية  en la Galería de Arte Contemporáneo Paul Bardwell del Centro Colombo Americano de Medellín en la sede centro, ampliando la escala del proyecto expositivo e insertándose en un nuevo contexto mucho más público que en su primera versión.

Adriana Ríos estudió arquitectura en la Universidad Nacional sede Medellín y luego realizó estudios en Artes Visuales con énfasis en Nuevos Medios y Video en el Massachusetts College of Art en Boston, EEUU. De la arquitectura, como muchos de los ejemplos que encontramos en el medio artístico, le interesa el espacio y la relación de este con las piezas y los diferentes elementos que puede contener una narración expositiva.  Esa es la razón principal por la que su carrera se ha vertido hacia el campo de la curaduría, pues le permite experimentar la composición espacial y además tiene la oportunidad de trabajar conjuntamente con diferentes agentes del campo artístico. Precisamente su modo de definir la curaduría contiene estos dos elementos, para Adriana “la curaduría es una investigación aplicada y un acto colaborativo”.

Trabajó en el Museo de Antioquia como curadora adjunta y de su experiencia extrajo una serie de interrogantes que actualmente aborda a través de Piso Alto, una idea que comenzó a gestarse en 2013 como un espacio temporal para artistas extranjeros que querían realizar prácticas artísticas en la ciudad, pero no encontraban un lugar para hacerlo. Además de este primer pilar, Piso Alto expandió su razón de ser a la ejecución de proyectos artísticos, arquitectónicos y de diseño. A partir de allí  ha  fijado tres líneas: Plataforma pedagógica, Circulación cultural y Espacios creativos y de interacción cultural. Uno de los proyectos que actualmente llevan a cabo es el Club Curatorial Piso Alto  que se conforma en 2014 “con el objetivo de formar una nueva generación de curadores y otras profesiones artísticas, a través de la metodología aprender haciendo. El Club es un grupo de amigos que tienen acceso a conocimiento y oportunidades del medio artístico en pequeña escala”.

El Club comenzó como un ejercicio espontáneo entre Adriana Ríos –que  en aquel entonces era docente de la Fundación Universitaria Bellas Artes– y algunos de sus estudiantes que interesados en aprender acerca de la curaduría, formaron un grupo de estudio práctico, en el que se propuso la creación colectiva, pedagógica y espacial, como pilares del club, de modo que todos aportaran a la consolidación de los proyectos y que además se aprendiera por medio de experiencias reales y  concretas.

Algunos de los proyectos que ha realizado El Club es la serie de exposiciones realizadas en alianza con el Ateneo Porfirio Barba Jacob. El proyecto se basó en el desarrollo profesional para artistas emergentes y locales de la ciudad de Medellín, en el cual El Club, liderado por Adriana Ríos, apoyaba la conceptualización, la creación, la circulación y la gestión del trabajo de John Goma, Jhony Correa, Luisa Botero y Ana Guarín en 2014, y de Alex Giraldo y Ana Padilla en 2015. Con ese ejercicio, los artistas tenían la oportunidad de estudiar, descomponer y depurar su propuesta artística, así como confrontarla con el espacio y el público.

El proyecto Libertad Ewarade Freedom Libète स्वतन्त्रता حرية es un planteamiento espacial y artístico que presenta diferentes ámbitos del concepto libertad. La idea general –si hubiese una sola– que propone Adriana con su equipo de trabajo, tiene que ver con la noción espiritual de Libertad, sobre lo que ocurre en el ser que es libre y sobre lo que existe en sus opuestos como la esclavitud o la violencia, todo ello desde una noción sutil y sugestiva más que representativa.

Para situar al visitante con respecto al título de la exposición, en el catálogo de la misma, se explica que “se ha utilizado [los idiomas que] corresponden al origen de los artistas o sus sujetos”; español, embera, inglés, creole, pastún y nepalí son los idiomas y georreferencias de las piezas que componen la exposición, las cuales abordan una mirada de las muchas lecturas que puede dársele a libertad.

Por ejemplo, los pensadores o activistas referenciados en el catálogo de la exposición –Nelson Mandela, Andrés Caicedo o Fidel Castro–, abordaron el concepto como parte fundamental de sus discursos y propósitos sociales, como medios de poder político y desde una noción mucho más humanística y mucho más cercana a la búsqueda de justicia social. Pero esto ocurrió hace más de 50 años, por lo que es importante darnos a la tarea de revalorar este concepto y analizarlo en nuestras dinámicas contemporáneas, poniendo en evidencia su proceso evolutivo, tanto por efectos naturales, como también por los planteamientos del filósofo norteamericano  Daniel C. Dennet en su tratado Evolución de la libertad, con el cual manifiesta la aparición de la libertad en nuestro planeta, desde su origen hasta el nacimiento de la vida, y cómo se aplica en la vida humana. Según Dennet (2004), a medida que se desarrolle nuestra historia irán surgiendo diferentes tipos de libertad:

“La libertad es como el aire que respiramos, y está presente en casi todos nuestros proyectos, pero no sólo no es eterna, sino que es fruto de la evolución, y sigue evolucionando […] La atmósfera de la libertad es otro tipo de entorno. Es una atmósfera que nos envuelve, nos abre posibilidades, configura nuestras vidas, una atmósfera conceptual de acciones intencionales, planes, esperanzas y promesas… y de culpas, resentimientos, castigos y honores. Todos crecemos en esta atmósfera conceptual, y aprendemos a conducir nuestras vidas en los términos que ella determina. Parece ser una construcción estable y ahistórica, tan eterna e inmutable como la aritmética, pero no lo es”.

La idea de libertad ha tenido un lugar especial dentro de las movilizaciones políticas, como respuesta a la opresión que la centralización del poder en grandes países como España, Argentina o Brasil ha desplegado. De ahí la interpretación que se le ha concedido como una autorización de acciones, como la aprobación de hacer algo determinado que un ser obtiene de algo/alguien externo; o como su opuesto a esclavitud, donde el ser NO es dominado.

Rara vez libertad es considerado un estado positivo, intangible y mental, uno que otorga posibilidades y no límites. A pesar de que existe la extensa idea de que es posible una libertad parcial, los que han estudiado creyendo en su existencia, han determinado una falsedad en este postulado. La libertad es íntegra, por lo que requiere de la totalidad de sus partes, tal como lo expresara precisamente alguna vez Nelson Mandela.

La opresión es posible dentro de cualquier esfera pública, excepto en la mente, el lugar en el cual el ser humano puede ser enteramente libre; existen cientos de intentos por esclavizarnos, pero la libertad es una condición individual y autónoma que solo requiere de la autodeterminación. Esto nos lleva por una clase de esclavitud, o más bien de libertad, definida por cada individuo, fácil de querer contradecir y difícil de argumentar. La coacción que puede dársele al cuerpo, por ejemplo, es solo una cuestión determinada por la mente que se encuentra dentro de aquel cuerpo.  Y así sucesivamente con las diferentes partes que componen al ser, y que automáticamente son susceptibles de esclavitud.

Esto es evidente en las piezas de LIBERTAD, que difieren en gran medida de la definición concedida por la mayor parte de la historia al término libertad –política, represión, derechos civiles, justicia social, etc. –. Esto se debe principalmente porque la libertad se viene extendiendo sobre aspectos que en principio no fueron contemplados. Es por ello que las obras dispuestas en el espacio, parecen, en primera instancia, alejarnos del objetivo inicial. Para lograr eso, parte esencial del proceso investigativo/práctico consistió en evaluar los diferentes conceptos, subvertientes o  ítems que se relacionan al de libertad, de allí surgió una lista de palabras claves como geopolítica, intimidad, cuerpo, cultura, muerte, género, desarraigo, entre otros, que son configurados a través de los artistas Alejandro Alzate, Ana María Guarín, Community Supported Film, Eliana Morales, Felipe García, Jacobo Franco, Laura Tobón y Surendra Lawot.

La noción de libertad del Club curatorial Piso Alto, dispuesta en el proyecto curatorial, es una que intenta alejarse del activismo y la representación figurativa, intentando más bien crear en el espacio “metáforas de libertad”. Aquí cabe mencionar Regresión identitaria de Felipe García en el que la libertad se obtiene –tal como se señalaba anteriormente– de un proceso mental, aunque en este caso involuntario; su trabajo es una serie de esculturas que plantean una reflexión acerca del Alzheimer, y es utilizado como analogía en la que el sujeto se libera completamente.

Una de las preguntas más difícil de abordar sobre libertad, es si en realidad el concepto puede existir en el mundo práctico o solo en el de las ideas y la teoría. Como ya quedó escrito, el concepto es difícil de delimitar, por lo que es difícil dar conclusiones, que además podrían ser rápidamente refutadas. Aun así, vale pena preguntar quién y cómo se concibe la libertad. Como nos lo muestra la historia, la cultura es parte fundamental del estado de una sociedad, por lo que es importante señalar que libertad es una cosa distinta en Nepal a lo que es en Cuba. Y dentro de un mismo país encontraremos nociones que difieren entre sí, esto se puede ejemplificar con algunos cubanos que se sienten completamente libres en su país, mientras que otros buscan la manera de encontrar el vuelo que les es impedido allí. Así mismo, dentro de este grupo que hemos ubicado como ejemplo –Cuba– se pueden identificar diferentes estados de libertad de acuerdo a aspectos como el ser mujer/hombre, niño/adulto, pobre/rico, entre otros.

La libertad existe, “pero no es una condición previamente dada de nuestra existencia, como la ley de gravedad”. Hay que buscarla, pues en definitiva esta no llega sola ni por extensión de los demás. Se trata de extender las posibilidades, en un intento por erradicar las limitaciones, que a diferencia de hace 50 años, cada vez son más individuales y personales. Creo que esta puede ser la excusa para pensarnos desde nuestra noción de libertad, y de cómo se aplica a cada uno de nosotros. Algo así como lo que yo he intentado hacer a través de este ensayo, que nació del interés en abordar la trayectoria de Piso Alto y sus proyectos expositivos, pero sin darme cuenta, despertó una serie de interrogantes que vagamente vertí en estas líneas. Este es un ejemplo puntual sobre lo que pienso sobre el arte. Considero que el arte es solo una ficción creada con el fin de dar cabida a infinidad de realidades, de servir como puente entre diversas cuestiones, como en este caso lo es libertad. La exposición Libertad Ewarade Freedom Libète स्वतन्त्रता حرية  en la Galería de Arte Contemporáneo Paul Bardwell del Centro Colombo Americano de Medellín me incitó a pensar, indagar, generar conversaciones con amigos, y finalmente, escribir sobre un concepto que a simple vista nada tiene que ver con el arte, pero que precisamente evidencia la trascendencia de este campo.

Estudiante de artes y lo que se va conectando a ellas. Llegué hasta aquí a través de la fotografía, aunque luego me apasioné por la historia y la teoría del arte. Considero leer, pensar y escribir como mi práctica artística. Espero del lector (y el espectador) una actitud activa que posibilite espacios de diálogo y debate.

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