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Playboy, entretenimiento para caballeros

en ./Columnas Editoriales/La mano manchada por

Año 1953. Corría el mes de febrero; se estrenó la película Bwana, el diablo de la selva, la cual es considerada la primera película a color que incluyó tecnología tridimensional, lo que ahora conocemos como efectos 3D y que permite tener un acercamiento más real con la imagen.

El retrato de una joven mujer que posaba con su abanico en la mano, llamado La mujer del abanico, del pintor y grabador español Francisco de Goya, se vendió por 1400 libras esterlinas, toda una proeza.

En agosto se estrenó la película Vacaciones en Roma, cinta en la que la actriz Audrey Hepburn personificó a la Princesa Ann, lo que le concedió reconocimiento internacional. Posteriormente sería denominada como una de las actrices más importantes en la historia del cine dorado en Estados Unidos, y finalmente consagrada como toda una leyenda.

Empezó diciembre, y con el mes de las festividades, llegó un joven desconocido, pero con un espíritu liberal y sexual, él en ese momento decidió lanzar, en compañía de Eldon Sellers, una revista que tenía una carga sexual. Esta revista revolucionaría el mundo, porque incluso sería más comprada que los periódicos que narraban los acontecimientos que cambiaron la historia del mundo. Esa joven promesa del entretenimiento tenía como nombre Hugh Hefner (Chicago 1926 – Los Ángeles 2017), y la revista se titularía Playboy.

En estas portadas las mujeres hicieron historia y, a través del tiempo, hemos notado cómo la imagen femenina tiene una connotación tan poderosa, que sería innumerable la cantidad de adulaciones y definiciones que podríamos hacer. Aquí presento 5 portadas de Playboy que sin duda, marcaron un hito en la historia de la publicación.

  1. Marilyn Monroe y el hechizo del vestido negro (1953): el joven Hefner compró la imagen de un calendario y la puso como portada de la revista, esta fotografía era de la actriz de cine Marilyn Monroe, quien ya en los años 50 estaba consagrada como una de las actrices más importantes, bellas y deseadas. Esta portada significó el inicio de un acontecimiento que haría que Estados Unidos pusiera sus ojos, así fuera de reojo y con cierto titubeo, sobre una revista que pondría en primera plana a las mujeres más sensuales.

Esta sencilla imagen de Monroe, de fondo blanco, sin fecha en el calendario, sin desnudo y con una amplia sonrisa, demostraría que el entretenimiento hecho para hombres ya no sólo recaería sobre películas con contenido sexual, sino en imágenes que con juegos de provocación y el deseo como protagonista, haría tener los pensamientos más lujuriosos.

En mi opinión, esta portada es la más destacada, no sólo por tener a Monroe que fue, es y seguirá siendo un símbolo sexual hasta que el pene de los hombres deje de ponerse erecto cada vez que veamos las fotografías de esta mujer, sino por ser la ventana de una casa en la que lo prohibido sería permitido, el sexo sería la experiencia más comentada, y la eyaculación sobre el papel sería un común denominador en la historia de Playboy.

  1. Aceite y vino, bálsamo divino, Farrah Fawcett (1978): un fondo azul y una blusa blanca acompañaban el despampanante cuerpo y la sonrisa perfecta de la deslumbrante Farrah Fawcett. La edición de diciembre traía la mirada enigmática de uno de los ángeles de Charlie. Esta actriz, que posaba con una copa en su mano izquierda y dejaba ver un tacón largo, generó lo más atrevido de los comentarios. La inigualable Fawcett desmitificaba las afirmaciones de que las rubias eran poco inteligentes, mostrando que la belleza se compaginaba con la inteligencia y un natural histrionismo.

El tacón es sensualidad, deseo y puede incitar al sexo, también es delicadeza y elegancia. Patricia Soley-Beltrán, licenciada en Historia Cultural, ha afirmado que el uso del tacón obedece a prácticas que tienen que ver con la imagen femenina relacionada a lo erótico, con una connotación de la mujer frágil, con un espíritu sumiso y que sexualmente es dominada por los demás. Reconociendo esto, podemos ver cómo la imagen de Fawcett en esta portada de Playboy es tan sugerente que es probable que muchos, en esa época, hicieran cualquier cosa para poseerla, porque no hay nada que alimente más el deseo, que lo prohibido que se exhibe como una posibilidad.

  1. Madonna Like a virgin (1985): cuando Madonna apareció en la portada de septiembre de 1985 en Playboy, las fotografías habían sido tomadas mucho tiempo atrás, y salieron en la portada cuando ella ya era una cantante lo suficientemente controversial, desmedida y con una carga hormonal desbordante, casi con un olor palpable a sexo. Esta portada demostró que el sexo se vende sin necesidad de desnudar, que la imagen de una chica que hablaba de la libido sin miedo, podía ser la portada de la revista que buscaba entretener a los caballeros. Las mujeres la imitaban y los hombres tenían los ojos llenos de morbo cada vez que ponían sus manos sobre las hojas de la revista.

Madonna lucía un pantalón negro, una blusa del mismo color, un chaleco verde y un collar largo que unía su cuello con sus senos y abdomen. Un collar “de manera general, simboliza un lazo entre quien lo lleva y quien lo ha ofrecido o impuesto. Por esta razón, toma a veces una significación erótica”[1] Madonna ya no era virgen y los cientos de muchachos que pasaban las páginas de la revista seguramente buscaron con desespero, tener su primera experiencia sexual.

  1. La im-pu-re-za de Sharon Stone (1992): de nuevo los tacones son los protagonistas, ahora en los sensuales pies de Sharon Stone, unas piernas largas que parecen nunca acabar, y el color blanco que cubría su pelvis y sus senos. El cabello rubio de Stone cubría uno de sus ojos, y el fondo, que tiene una trasparencia, como si fuera una cortina, motiva a abrir las páginas de la revista para saber si podemos tener el cuerpo de Stone completamente a nuestra disposición morbosa, así sea de forma virtual. En este caso, el uso del blanco puede hablar de la tranquilidad y la pureza, pero es una mentira, la menstruación mancha las sábanas con su rojo escandaloso. Las heces son de color marrón y cuando toca las sábanas es desagradable y nauseabundo.

Sharon Stone es perfecta, bella para los estándares y Playboy la puso ahí porque fueron conscientes de ese potencial. La diferencia es que ese blanco tan puro, debería estar marcado con la realidad que es lo femenino, aún con esos fluidos que muchas ocultan pero que son simple naturaleza; como el semen que se expulsa con gran velocidad y que su color es inconfundible cuando cae en un cuerpo ajeno. Esta portada es demasiado pura, tanto que es increíble.

  1. Los 60 con Kate Moss (2013): la súper modelo inglesa posó para la edición de diciembre. Ella estaba cerca a cumplir 40 años, mientras que la revista celebraba como mejor sabía hacer, con sus desnudos, 60 años de estar acompañando a los caballeros con dosis de excitación adolescente y adulta. Muchas damas lo primero que piensan cuando van a llevarse un hombre a la cama, es en un disfraz que tenga orejas; un sexi vestido ceñido al cuerpo y la cola que se relaciona con la sumisión. En esta portada, Moss cumplía el sueño de muchas y las fantasías de otros. Dejó ver sus senos, que están en perfecta armonía con el resto de su cuerpo, y sobre sábanas rojas, materializó los deseos más pervertidos de quienes con una mano sostenían la revista y con la otra su miembro.

Estas fotografías simbolizaron la marca de la conejita Playboy como perfecto ejemplo para hablar de los cuerpos estéticos que tienen ápices de mercancía: “el cuerpo es la estética, que está en todo, no sólo como arte, sino como anuncio, cartel, spot televisivo, campaña publicitaria o marca corporativa. Nunca el cuerpo ha devenido tanto en signo, que lo ha separado de la persona y lo ha convertido en objeto de consumo, en un icono de intercambio”[2].

Playboy es entretenimiento para caballeros. Le debemos tanto a Hugh Hefner que no habría nunca una manera de agradecerle la libertad sexual que nos permitió y la manera en que convirtió el desnudo en arte sensual.

[1] Chevalier, J. Diccionario de símbolos. París: Robert Laffont, 1986.

[2] Walder, P. El cuerpo fragmentado. Polis, Revista Académica Universidad Bolivariana, 2004.

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Artista visual en formación. Me gusta viajar y el performance. Admiro a María José Arjona. Creo en la crítica de arte, pero más aún, en las experiencias sensoriales que el propio arte puede causar. Me pregunto sobre todo y me encanta incomodar a las personas con cuestionamientos que hacen sonrojar. Soy investigador por naturaleza y ególatra de nacimiento.

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