Escribir y resistir por el arte, la crítica y la teoría

Se me olvidó que iba aquí

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 Un hombre es lo que escribe. Su historia se retrata por medio de sus párrafos. El pensamiento no es magia, es una estructura creada a través de palabras”.

En épocas de violencia, la única manera de hacerle frente a la desigualdad, al dolor y la sangre, ha sido tener la férrea esperanza de que las cosas podrán cambiar. Quienes dicen que el tiempo lo cura todo, tal vez tengan razón, es posible que las palabras no se las lleve el viento, sino que penetren el cuerpo como las balas que han callado voces que muchas veces han gritado basta; esas palabras pueden tener una fuerza que reduce el miedo por obligación, el tiempo no se ve eterno y la memoria se convierte en una herramienta impoluta.

Es inevitable recordar lo que nos ha atormentado o lo que en algún momento nos hizo felices, es una costumbre arraigada pensar las cosas más como recuerdos que como experiencias. El recuerdo es ajeno a la realidad, como el pasado que no se puede cambiar; no es un vino que con el paso del tiempo, al añejarse, pueda tener un mejor sabor. El recuerdo, como una acción que jamás se podrá materializar, día a día nos recalca con crudeza los vestigios de esos hechos que marcan como una herradura sobre la piel. Gabriel García Márquez en Memoria de mis putas tristes escribió que “así como los hechos reales se olvidan, también algunos que nunca fueron pueden estar en los recuerdos como si hubieran sido”.

Los sueños y la memoria son recursos usados para contemplar una imagen que es producto del pensamiento, el arte es magia capaz de hacer realidad lo que dicta el cerebro. La conducta, más allá de la emoción, es un impulso creado a partir del deseo. El lente de una cámara capta la habilidad del ojo, pero se transforma en una imagen que nunca podría replicarse. Los momentos son únicos y especiales, aun teniendo las mismas circunstancias; las imágenes van con tanta velocidad, que repetir una acción es imposible, sólo nos queda como consolación el recuerdo y la idea materializada por la cámara. Pero es aquí, cuando el impacto del recuerdo y la memoria que surge con la tecnología nos hace dudar del valor del recuerdo, de la memoria como un eje trascendental para valorar los procesos culturales, el patrimonio y las experiencias. ¿Cuál es el papel del recuerdo manifestado a través de una fotografía? La memoria deja de ser un ejercicio de reflexión y la fotografía deja de ser una herramienta de conservación, convirtiéndose en simple imagen que viene y se va, sin significado, iconológicamente no expresa algo, se pierden entre la ligereza con la que el ser humano actúa. El problema de la fotografía hoy en día es que dejó de ser memoria y se convirtió en un superfluo recurso para intentar perpetuar retratos, donde las personas y los objetos ya no son una composición sino imágenes al vacío.

Ya no se habla de lo estético en cuanto a lo bello, se habla de lo bello como pose creada a partir de la ligereza con la que la tecnología se apodera de la imagen. No es lo bello en favor de la fotografía, y el recuerdo como resultado es intentar perpetuar iconos que son propensos a olvidarse, perdidos entre lo débil que caracteriza al tiempo.

Ningún espacio es inmortal, ningún recuerdo es para siempre. Qué daño le hacemos a la fotografía cuando convertimos vulgares imágenes en portadas de Facebook. Qué daño le hacemos a la imagen cuando las propagamos y descontextualizamos con un banal “Me gusta”. Cada acción que fotografiamos recuerda lo ordinarios que somos con la cámara fotográfica, que ahora no es un medio del recuerdo, la memoria y el tiempo, sino una prostituta manoseada de una forma sensacionalista, sin contenido, sin solidez, solo por sumisión ante el empleo insignificante de quienes se creen expertos por el uso desmedido de filtros y encuadres.

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Fotografía: Hamil Mora /  Museo del Caribe

 

Artista visual en formación. Me gusta viajar y el performance. Admiro a María José Arjona. Creo en la crítica de arte, pero más aún, en las experiencias sensoriales que el propio arte puede causar. Me pregunto sobre todo y me encanta incomodar a las personas con cuestionamientos que hacen sonrojar. Soy investigador por naturaleza y ególatra de nacimiento.

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