W.A.R (Women Art Revolution) La interminable lucha de la mujer en el arte. Primera parte

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“La mujer genio no existe y cuando lo hace, es un hombre”

Esta, es una de las frases más peyorativas y desagradables con la que miles de mujeres artistas han tenido que lidiar en el espinoso mundo del arte occidental,  la frase, por si no lo sabían pertenece a Pablo Picasso, el genio del cubismo, el maestro de maestros, el “mostro”, un hombre que durante su vida fue admirado y endiosado por muchos, llevando a tal grado su personalidad arrolladora y su poder hipnotizante,  que a nadie le interesó su desagradable manera de tratar a las mujeres. Para él, eran “frazadas para limpiar pisos” y “máquinas para sufrir”. Después de que les perdía interés las desechaba igual que a uno de sus trapos sucios, eran sus musas, el amor le llegaba de forma inmediata y así mismo este desparecía. Las pintaba como hermosas figuras de deleite, para luego representarlas como horripilantes brujas  en el mismo instante en que otra mujer se encontraba en su estudio, en su cama y en su trajinada vida.

Marie Thérèse y Jacqueline Roque, dos de sus mujeres se suicidaron, la primera se ahorcó y la segunda se pegó un tiro, Olga Khokhlova su primera esposa se volvió histérica y casi loca, Dora Maar una brillante fotógrafa enloqueció, y la más sagaz de todas, Francoise Gilot huyó del monstruo antes de que éste le chupara el resto de su vida. Pero no vamos a centrar este texto en el maestro Picasso a quien, a pesar de su reprochable conducta, no podríamos negar la maestría que desplegó en sus lienzos.

Este texto es un recorrido por algunas de las luchas que las mujeres hemos tenido que emprender para reclamar un nivel de respeto con un mínimo de consideración dentro del mundo del arte, y esto lo haremos acompañados por un gran documental. W.A.R (Women Art Revolution) un magnífico film de 82 minutos dirigido por Lynn Hershman Leeson que explora la “historia secreta” del arte feminista a través de conversaciones, observaciones, imágenes de archivo y obras de artistas visionarios, historiadores, curadores y críticos de arte.

A partir de sus raíces en la década de 1960, las protestas contra la guerra y a favor de los derechos civiles puntualizan los principales acontecimientos en el arte feminista; este recorrido explora cómo la tenacidad y el coraje de muchas artistas dieron lugar a lo que hoy es ampliamente considerado como el movimiento de arte más importante de finales siglo XX.

Sin título-1A finales de los años 60, algunas artistas formaron una verdadera coalición y la llamaron W.A.R (Women Art Revolution), así como ahora nos tenemos que seguir preguntando ¿Por qué tenemos que luchar por un lugar en la historia? Ellas, a través de estos testimonios nos darán muchas respuestas:

“Los libros que se leían en aquellos días, fueron escritos en una forma en la que denigraban a las mujeres artistas” Rachel Rosenthal.

En el año 2006, se hizo el ejercicio de preguntar a las afueras de Whitney Museum tres nombres de mujeres que hubieran sido importantes en la historia del arte al público no especializado, sólo en nombre de Frida Khalo estuvo entre los espectadores como respuesta; esto se debió sobre todo a la película estrenada en el 2002 protagonizada por Salma Hayek y Alfred Molina que tuvo una popularidad considerable, ¿el público no conocía más artistas mujeres?

En 1968 Estados Unidos aún estaba inmerso en la guerra de Vietnam, sin embargo, otra importante revolución se estaba gestando, la revolución del arte feminista; una de sus primeras manifestaciones fue puesta en escena en el concurso de Miss América, un símbolo para las mujeres que no estaban a la altura de las normas artificiales de belleza. Fue en este momento “precario” de la historia, cuando el arte y la política comenzaron a fusionarse.  Fue entonces cuando Judy Cohen Garrowitz, inspirada en las Pantera Negras (organización política afroamericana fundada en Oakland California en octubre de 1966) se cambió su apellido por Chicago. Ahora la conocemos como Judy Chicago. Nancy Spero, siendo entonces una joven inexperta, decide ir a la galería de Leo Castelli con la intención de demostrar al mundo y a sí misma que su trabajo era verdaderamente valioso:

“No me dejaron poner mi gran bloc sobre la mesa, él me hizo ponerlo en el suelo, así que, cada vez que yo pasaba una página era como si estuviera haciéndole una genuflexión, me sentí humillada”.

Las mujeres que aspiraban  entrar en el mundo del arte debían trabajar muchísimo más duro que los hombres, era una conducta aceptable en las instituciones, era normal y preferible tener exposiciones de hombres blancos, pero algo transformador estaba ocurriendo; una voz detrás de otra se convirtió en una revolución. Las primeras obras del arte feminista elaboradas por Judy Chicago, Martha Rosler, Adrian Piper, Nancy Spero entre otras, se convirtieron en reliquias de la resistencia porque eran muy diferentes a las obras que se estaban exhibiendo en los museos y las galerías.

El minimalismo era la tendencia que prevalecía en ese momento, todo el espíritu del arte  minimalista era paralelo a una noción cada vez más pura del objeto y la imagen. “Cuando se tiene una cultura en un estado de agitación, donde la gente está marchando por los cientos de miles de personas que están en las calles, y la actividad artística principal es el silencio debido a la manera en que se interpreta el arte como un ejercicio intelectual, las cosas no pueden estar muy bien en esa cultura”, comenta el curador Howard Fox. Las tensiones entre el arte minimalista y los movimiento feminista se expresaron en actuaciones como las de Nancy Buchanan y Barbara T. Smit “Please Sing Along” donde una representaba al minimalismo y la otra al arte feminista, ambas luchaban por la legitimación y la “dominación”.

please

Tenía que haber una invención de un nuevo tipo de arte y eso fue exactamente lo que hizo que el feminismo iniciara en el mundo de la nueva cultura.

Para el año de 1970 en protesta a la invasión de Gamboya, el artista Robert Morris cerró su exposición en el Whitney  Museum, Robert Rauschembarg y Carl André retiraron su trabajo de la Bienal de Venecia y juntos abrieron la Bienal en el Exilio en la ciudad de Nueva York, pero todos los artistas en esa exposición eran sólo hombres blancos; las artistas se dieron cuenta que ellas tenían que buscar y conformar sus propios espacios, Mary Beth Edelson organizó una muestra que reunía a todas las mujeres artistas cercanas que conocía, usando la sala de su casa para las reuniones, organizaron una serie de manifestaciones a las afueras de Whitney Museum todos los sábados, colocaron huevos pintados de negro dentro de las salas como una forma de protestar por el aparente orgullo que tenía el museo al poseer el 50% de artistas que no eran hombres. Mientras tanto, en el museo del condado de los Ángeles, se planeaba una gran muestra de arte y tecnología; la portada del catálogo tenía un mosaico con 50 rostros de artistas, todos ellos masculinos, “[…]así que fuimos al museo, contamos todas las obras en la pared, y no había una sola mujer allí […]les dio vergüenza y tuvieron que negociar”comenta Joyce Kozloff

nancy

Judy Chicago comenzó el primer programa de arte feminista en el Fresno State College en 1970.

“Recuerdo que le pregunté a mis estudiantes cuántas de ellas habían sido violadas, y quedé totalmente conmocionada cuando cómo, una cuarta parte o la mitad de ellas levantaron la mano”.    

Las artistas cuentan con pena, que una de las estudiantes estaba realizando una ponencia sobre las ideas que desarrollarían en el nuevo proyecto de arte feminista y un hombre salió al escenario y la golpeó, así que descubrieron que era mejor acceder a la materia por medio de la actuación, incluso si no tenía ninguna experiencia actuando. Éste sería uno de los nacimientos del performance art dentro del contexto del arte feminista.

Judy Chicago y Miriam Shapyro organizaron una gran conferencia en Cal Arts (California Institute of the Arts). Durante la charla, se invitó a todas las mujeres artistas para que mostraran a través de diapositivas imágenes de sus trabajos. Lo realizaron durante tres días, las mujeres artistas de américa estaban a la espera de ser visibilizadas y escuchadas.

“Después de ver esas diapositivas, después de décadas de haber sentido que para ser un artista había que ser un hombre, era como si un velo se hubiera levantado” Rachel Rosenthal.

Las mujeres fueron capaces de entrar a la estructura del arte a través de la actuación, a través el performance, y esto fue posible porque éste es un híbrido de todas las disciplinas y es un lugar donde se puede ser muy experimental. Pero hubo también, además del freno institucional otro obstáculo al que las mujeres debieron enfrentarse: las micro-políticas de poder dentro del estado familiar, la mujer en el hogar como figura patentada en las sociedades. Los hombres de ese entonces, comenzaron a mostrar hostilidad y a sentir rabia y recelo, muchas  artistas sentían la tensión dentro de sus hogares al estar casadas y al mismo tiempo, a discutir temas sobre los hombres; muchas de ellas como Rachel Rosenthal, fueron abandonadas por sus esposos, ellos no podían soportar esta nueva forma de pensamiento  y la estructura que se estaba quebrantando. Fue maravilloso y al mismo tiempo fue una horrible pesadilla para ellas.

Las mujeres como artistas empezaron a entender que la independencia las hacía sumamente vulnerables, pero que al mismo tiempo las volvía más fuertes.

“Mis energías profesionales, mis energías personales, mis fuerzas políticas las integré en la lucha por la liberación de la mujer” Marlene Raven.

En américa, las estadísticas son que cada dos minutos una mujer es violada. A través de la concientización, llegaron algunas literaturas feministas con las políticas de las tareas del hogar y lemas filosóficos como: “lo personal es lo político”.

“Muchos hombres nos encontraron aterradoras” dice Martha Rosler con una gran sonrisa en su cara; ellas sabían que este movimiento de las “feministas histéricas”(como empezaron a llamarles) era muy mal visto, Eleanor  Antin comenzó por ejemplo, a explorar los roles a través de la identidad queriendo convertirse en una “versión masculina”  a través de múltiples trabajos, lo personal se convirtió en lo político, y lo muy personal, en arte.

Continuara…

judy

Artista plástica, escritora y blogger. Diplomada en periodismo cultural y crítica de arte. Estudió filosofía en la Universidad de Antioquia y Estética y Teoría del arte con la universidad de Cádiz. Su trabajo se caracteriza por investigar el rol femenino en la historia. Se interesa por la escritura de textos en los que reflexiona acerca del sistema del arte actual. Hace parte del equipo de columnistas de la revista internacional de arte Artishock , colabora en el suplemento cultural de El Mundo y escribe para diversas revistas de arte.

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